martes, 3 de febrero de 2015

Orbitando

La ventana está cerrada,
y siento la atmósfera exterior;
aquí no sopla el viento,
el calor es compañero;
pero lo de fuera está ahí,
me contagia, su luz me invade,
también sus ojos, los míos huyen.

Los pájaros vuelan,
unos esperan, otros marchan;
todos pasan, todo se mueve,
y mi mirada sigue inmóvil.

No encuentro las palabras,
ansío el lenguaje del aire que enturbia;
y el ruido vaga por mi extrarradio,
en ocasiones está, otras veces es paisaje,
ahora me fundo en mi escenario,
soy el observador inaudito,
y la sombra del aroma.

La frontera es difusa, pero la veo;
entiendo lo que fluye, y no está escrito;
tonos grises, caminos anchos.

Soy un ente,
no siento el existir,
el lugar es un recuerdo difuso;
todo es vago,
agua traicionera,
y necesaria.

Rutas que recorro,
un instinto,
pensamientos de un pasado desde el futuro;
mi físico siente el sendero,
y yo he desaparecido,
las nubes están al fondo, y todo lo que soy,
no me encuentran,
estoy perdido, pero no soy un momento,
ni un punto.

Etéreo.